Mi experiencia con el ayuno

por Frederic Patenaude

 

En enero, ayuné 23 días tomando solo agua. Lo que me llevó a este desafío se remonta ocho años atrás, cuando leí mi primer libro sobre Higiene Natural. Se trataba de “El ayuno” (en inglés, “Fasting”) por Herbert Shelton. Ese libro fue tan inspirador para mí que me decidí a ir ayunar por tres días. Como nunca había ayunado antes, estaba un poco indeciso sobre la experiencia, pero Shelton fue tan convincente acerca de la capacidad del cuerpo para funcionar sin alimento, y los beneficios que se obtienen al hacerlo, que me decidí a hacer un ayuno breve. Durante tres días no comí nada, pero continué con mis actividades diarias. Andaba en bicicleta por toda la ciudad, hacía los mandados y llamaba a mis amigos. Tenía hambre, pero tenía mucha energía. En el tercer día, el hambre desapareció, tal como Shelton dijo que ocurriría. El cuarto día, rompí el ayuno, sin estar realmente hambriento, pero no estaba seguro de ayunar más tiempo. Esa breve experiencia me demostró que la idea de que se deben comer tres comidas al día para mantenerse con vida era un mito. Mis maestros en la escuela me decían que si me saltaba el desayuno podría desmayarme antes de mediodía, pero ahí estaba yo, ¡tres días sin comer y sintiéndome básicamente bien!

 

Con los años, había leído mucho sobre el ayuno y sus beneficios para la salud humana. Hice ayunos cortos de vez en cuando, el más largo fue de 5 días. Siempre tuve en mente hacer un ayuno más largo, pero siempre lo posponía por alguna razón. Al principio, simplemente no tenía el dinero para cubrir los gastos de ir a un centro de ayuno. Luego no quería tomarme varias semanas de descanso para ayunar. También tuve varios temores de perder demasiado peso, de que me tomara demasiado tiempo recuperarme del ayuno, etc. El ayuno era algo que iba a hacer “un día” – una especie de experiencia que sabía que quería tener, pero encontraba muchas razones para no hacerlo ahora.

 

Las razones por las que quería ayunar eran muchas. En primer lugar, yo estaba muy impresionado por las diferentes experiencias positivas de ayunantes que habían superado varios problemas de salud por medio del ayuno. Entendí que es mejor dejar que los máximos poderes de curación del cuerpo trabajen por su cuenta, y que se puede acelerar este proceso en gran medida durante el ayuno. Para mí, el ayuno parecía la mejor manera de rejuvenecer. Pensé que tal vez podría curar mi visión deteriorada (he estado usando anteojos o lentes de contacto por más de 15 años), o que después de un ayuno mi piel brillaría como nunca antes. Cuando era muy ingenuo respecto de esto, pensaba que un largo ayuno “me convierta en un nuevo ser.” Luego con el tiempo, se convirtió en algo que quería hacer porque sabía que podía beneficiarme de alguna manera.

 

Cómo decidí ayunar

La historia de cómo llegué a ayunar en Costa Rica me enseñó cómo la intuición puede desempeñar un papel importante en la toma de decisiones en la vida. Yo tenía la intención de pasar 2-3 meses del invierno en Brasil. Estaba a punto de comprar mis boletos de avión cuando empecé a tener extraños sueños sobre Brasil. Al principio rechacé esos sueños, pero siguieron. Los sueños parecían estar diciéndome que no era la mejor opción. Un día me detuve y me pregunté: “¿Qué debo hacer en lugar de esto?” La respuesta llegó desde el interior: “Ir a Centroamérica.” Yo no sabía nada más. Hablé con un amigo mío que me sugirió que me haga la siguiente pregunta: “¿Qué podría hacer que para avanzar en mi vida?” Ese día, después de una búsqueda al azar en Internet, encontré la posibilidad de ayunar en Costa Rica con el Dr. Doug Graham, y decidí que eso era lo que iba a hacer.

 

Mi experiencia durante el ayuno

Durante alrededor de 1-2 meses antes el ayuno me preparé para ser mucho más estricto con mi dieta. Comía muy poca grasa, y comía frutas y verduras casi exclusivamente. Perdí alrededor de 5 libras haciendo eso.

Cuando llegué a Costa Rica, estaba psicológicamente preparado para la experiencia. Se cumplían las condiciones ideales: un grupo de gente agradable (éramos 10 para el ayuno), la supervisión de un experto en ayuno, un clima tropical, y el inicio de un nuevo año.

El ayuno comenzó el día después de mi llegada a Costa Rica. Después de un viaje agotador desde Canadá (una conexión se había retrasado 5 horas), me fui directamente a la cama. Al día siguiente, tuvimos un desayuno que consistía en un poco de papaya y piña en el hotel en San José. Después de eso, nos dirigimos a nuestra ubicación a unas 6 horas de distancia. El ayuno comenzó cuando salimos del hotel. Cuando me enteré de eso, pensé: “¡Debería haber comido más!” Pero estaba bien, me sentía más o menos preparado psicológicamente para no comer durante las próximas semanas.

Pensé que el ayuno iba a centrarse en la limpieza y la desintoxicación. Pero ahora que pienso en ello, el ayuno ha sido más bien un proceso lento de ir más y más profundo dentro de mí. También ha sido un proceso de rendirme a los poderes curativos de mi cuerpo.

Sí experimenté algunas reacciones de la purificación. Por ejemplo, después de unos días, tuve un dolor de garganta que duró unos pocos días. También tuve algunas extrañas reacciones corporales que incluso ahora no puedo ni empezar a comprender. Lo que realmente sucedió en lo profundo de mi cuerpo durante el ayuno parece ser de conocimiento reservado a la inteligencia interior de mis células.

Para decirlo de otra manera, el ayuno fue una disminución progresiva de las facultades físicas acompañada por un aumento progresivo de la claridad mental. Como el Dr. Graham explicó, durante un ayuno el cuerpo pasa de un metabolismo que quema los carbohidratos a un metabolismo que quema grasa. Depende de las reservas internas de grasa para sobrevivir, convirtiendo esa grasa en los hidratos de carbono que necesita. Ese proceso de consumir sus reservas de grasa no puso la mayoría de los ayunantes en su estado más enérgico.

En los primeros días del ayuno, tenía suficiente energía para caminar, nadar en la piscina, y tener largas charlas con los otros ayunantes. Después de 5 ó 6 días, empecé a bajar el ritmo. Después de 10 días, estaba sin duda en el ayuno. Ni siquiera me molestaba en bajar a la piscina (una caminata de 2 minutos) – ya era demasiado trabajo. Después de 14 días, empecé a tomar duchas sentado en una caja. Pasaba por lo menos 20 horas al día acostado en alguna parte. Mi mente no estaba inactiva durante esas horas, pero era tiempo de permanecer “horizontal”.

En cuanto a las facultades mentales, era todo lo contrario. Mis sueños durante el ayuno eran extremadamente claros y vívidos. A veces me pasaba horas soñando sin parar, despertándome de un sueño y durmiéndome de nuevo inmediatamente para tener otro. Los sueños a menudo contenían mensajes obvios. No eran dispersos o confusos como lo son a veces en la vida normal.

Tuve pocas ganas de leer mucho durante el ayuno. Pero después de unos 6 o 7 días, empecé a sentirme abrumado con ideas y proyectos que escribí en mi computadora. De lo contrario, ocupaba mi tiempo escuchando música en mi iPod (mi salvador durante el ayuno) y no haciendo nada.

 

Los desafíos

Al principio, el ayuno era relativamente fácil. Aunque el final parecía estar a una vida de distanci, yo estaba listo para tomarlo de un día a la vez. Luego, después de una semana, llegué al punto crítico donde mi mente trataba de convencerme de romper el ayuno. Muchas veces tuve dudas y temores. Cada vez que experimentaba una sensación nueva que no entendía, era una razón más para empezar a dudar y querer romper el ayuno.

Sin las conferencias diarias de nuestro médico y la asistencia prestada, yo nunca habría hecho un ayuno tan largo por mi cuenta. Las personas que han ayunado mucho tiempo en sus casas sin ningún tipo de supervisión, sin duda tienen toda mi admiración ahora, pero nunca recomendaría a nadie a hacer tal cosa. El apoyo y la supervisión adecuados son críticos para el éxito de un ayuno.

 

Respuesta a Algunas Preguntas

 

¿Estabas hambriento durante el ayuno?

Después de 3 días, perdí la sensación física del hambre, pero el deseo por la comida aún estaba allí. Hablar de comida generaba deseo y despertaba un poco el sistema digestivo. Durante los primeros 10 días, pensaba mucho en la comida. Incluso tenía sueños acerca de la comida, al igual que muchos otros ayunantes. Muchos sueños extraños. En uno, me atiborraba de un enorme pastel de chocolate (¡algo que no he comido en por lo menos 10 años!). También pensaba en todos los alimentos que consumiría después del ayuno, ¡e incluso inventé cerca de 30 ideas de recetas que escribí!

Después de unos 10 días, el deseo por la comida desapareció. Después de 14 días, podía tener conversaciones acerca de la comida con otros ayunantes, sin que esto generara sensaciones de hambre o deseos de comer.

 

¿Fue difícil pasar todo ese tiempo recostado y sin hacer nada?

Para mí, una de las mejores partes del ayuno fue la posibilidad (de hecho, la necesidad) de no hacer absolutamente nada en todo el día. En este sentido, han sido unas vacaciones geniales. Las pequeñas cosas de repente tenían un gran significado: ver la puesta del sol, beber agua, oír la lluvia. Era como esas semanas con gripe en la cama cuando yo era un niño, pero sin estar enfermo.

 

¿Cómo pasabas el día?

Pasaba mucho tiempo en la cama. Nos íbamos a la cama alrededor de las 6, cuando ya era de noche. Me quedaba en la cama y escuchaba música hasta que me quedaba dormido, cerca de las 10 por lo general. Luego me despertaba alrededor de las 6 o 7 (¡sí, dormía 8 o 9 horas al día durante el ayuno!), y me quedaba en la cama hasta sentía ganas de levantarme, unas horas más tarde. El resto del día lo dedicaba a leer, escuchar música, conversar, dormir, y no hacer nada. Alrededor de las 3 de la tarde teníamos una charla con Doug Graham durante 1 ó 2 horas. Doug nos hablaba sobre temas específicos sobre el ayuno y la salud. Esas conferencias fueron muy esclarecedoras y estimulantes, y eran la mejor parte del día.

Después de 10 días de iniciado el ayuno, descubrí que mi compañero de cuarto había traído una colección completa de DVDs! Aunque esto no tenía la aprobación de nuestro médico, algunos de nosotros vimos algunas películas durante la última semana o dos de ayuno, ¡y debo decir que esos momentos fueron un lindo premio!

 

¿Perdiste mucho peso durante el ayuno?

He perdido 25 libras en 23 días. Algunas personas perdieron más. Al final,  ¡estaba más flaco de lo que había estado en toda mi vida! Fácilmente aumenté 10 libras y luego me tomó otros 2 meses más o menos para aumentar otras 10 libras. No estoy muy seguro porque no me pesé muy a menudo después del ayuno.

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